martes, 10 de abril de 2012

(Un salón de ambiente luminoso, recargado de muebles y objetos: sofás, sillas, mesas, aparadores,  alfombras…En las paredes: cuadros, títulos, premios, condecoraciones, fotografías… En él cinco personajes dialogan. En una de las sillas hay colgada una chaqueta).
ACTO I
ENCARNA: Paolo, ¿pero no lo sabes ya, que tu tía Encarna…o sea yo, bien te miro?.

PAOLO: Sí, tía, lo sé, aunque sea el pequeño de mis hermanos.

FLAMINIO: Yo, en cambio, tu tío Flaminio… te soy claro, voy a lo grande e importante, no me van las pequeñeces.

ENCARNA: ¡Ah, pulgarcito mío!, ¡mi pequeño!

PAOLO: No me apodan así por andar con los pulgares. El pequeño soy de once.

FLAMINIO: Yo sin embargo, aunque hijo único no soy…ese es un tema que he ido solucionando con todos mis hermanos.

PAOLO: Pero ahora querida familia…puedo decirlo bien alto: ¡Soy bien grande, gentil, inteligente, generoso… pero además…!

FLAMINIO: Eso, que uno mismo se proclame y lo solucione cuando lo piense necesario. 

PAOLO: Pero es que no os lo he dicho… en serio, creedme, ahora soy bien grande.

LUISITA: Primo, siempre eres grande, aunque…no como mi papá.

ENCARNA: ¡Ay, Luisita cuánto quiere a su padre!

LUISITA: Y yo lo grito bien fuerte… ¡Papá…te quiero!

FLAMINIO: A mí siempre me gustar estar y cuando estoy…estar; y cuando no, que hablen.

PAOLO: Yo bien pronto desapareceré como un jovial duendecillo.

FIDELIA: Eso, cuenta, cuenta, que tus aires de grandeza nos tienen intrigados ¿qué te sucede pulgarcito?

PAOLO: Prima, te quedarás patas arriba.

FIDELIA: ¡uy, no sabes lo que hablas, con lo equilibrada y consciente que yo procuro ser!

ENCARNA: Como Dios la trajo al mundo.

LUISITA: ¡Yo sí que de buena nobleza, como mi papito!

FIDELIA: Mejor yo que tú, hermanita, me valgo y me sobro para subirme la autoestima. Pero…la que vale, lo vale.

PAOLO: Que estimación tan amplia, Fidela. Ni consciente eres sabedora de cómo eres en verdad.

FIDELA: Ni que fueras tú de mayor valía, pulgarcito.

PAOLO: ¿No tendrás resentimiento, Fidelia?

FIDELIA: Mi palabra es de gran prestigio y por ello, te digo que no.

PAOLO: ¡Por dinero seguro vendes tu palabra y la boca entera!

FIDELIA: Nadie habla así de mí y menos…alguien…; estando en mi casa.

ENCARNA: Paulo…que estas hablando de Fidelia, y que somos tu familia.

FIDELIA: Eso, pulgarcito, primo querido, y que eres mi invitado.

PAOLO: No los pulgares me servirán para otra cosa. Ya no soy el pequeño Paolo.

FIDELIA: No los chascarás como muestra de ingeniosas ideas, pulgarcito.

PAOLO: Para manejar, prima… manejar dinerito.

FIDELIA: ¡palabras huecas!

PAOLO: ¿quieres que comencemos dicha puja por las tuyas?

FIDELIA: ¿Te crees que yo…tu prima querida, tengo perfidias hacia tu persona?

PAOLO: En verdad…te conozco, y pienso que no.

FLAMINIO: Yo sé que el viento a veces es buen compañero de los pensamientos.

PAOLO: ¡Sonríete, sonríete, tía Encarna, que tienes un sobrino rico… ri-co!
ENCARNA: ¡Ay, señor mío!, ¡esta familia es de locos!

FLAMINIO: ¿y en esta casa cuando llenamos la panza, Fidelia?

PAOLO: Sí, igual, Fidelia, si te alegras por mí, hasta mejoran tus guisos.

LUISITA: Eso pasa cuando aprende de mamá y no de papá.

FIDELIA: ¡que te parta un rayo Paolo!, ¡mis guisos son siempre estupendos y del gusto de todos!

PAOLO: Yo sí que ante todos…mirad ya como brillo y destello.

FIDELIA: Con lo tranquila que yo estaba. Pero… ¿que has creído que eres tú…un diamante embruto?

PAOLO: Y bien guapo, mira, mira que mozo.

FIDELIA: Descompuesto te veo.

PAOLO: Por favor, Fidelia, habla con delicadeza.

LUISITA: ¡Si es que… qué poca dulzura! No me extraña que sea yo de las tres mujeres a la que más quiera papá.

PAOLO: Con muchos vienes me verás, prima. ¡Yo el pequeño de todos mis hermanos! Once, nada menos.

FIDELIA: ¿Tú?, ¿con bienes?, ¡no lo verán mis ojos!

PAOLO: Si y bien compuesto, y con novia; que con dinero tendré el amor que quiera.

ENCARNA: Ninguna lagartona, Paolo, que esta familia es de bien y pronto se arriman.

PAOLO: ¡Eso que se arrimen y me trepen!. No exahalaré ningún lamento. 

FIDELIA: pero si está de pitorreo, ¿no le veis?, ¿no le veis que poco vale?

PAOLO: ¡La mejor virtud, ahora…ser buen pecador!

ENCARNA: ¡ah, qué pronto van a acabar conmigo!, ¡con mi ganas de vivir!

FLAMINIO: Dejadle que viva su momento, que siempre ha sido un desafortunao.

PAOLO: No hay afortunado sin suerte, tío. ¿Cómo crees tengo un décimo premiado, rezando al santo?

FIDELIA: ¿cómo…?,¡Ay, qué me parta un rayo!

ENCARNA: Virgencita, virgencita que tengan los pies en el suelo que van a acabar conmigo.

PAOLO: Ya nadie me dirá pulgarcito, ni aquellos que a simple vista parecían mejores que yo.

FIDELIA: Pues…pues…

PAOLO: ¿Qué, querida?

FIDELIA: ¡Que te faltará el amor verdadero! ¡como el que yo ya tengo con mi querido…!

PAOLO: ¿te refieres a Acelino, Fidelia?

LUISITA: No sabe encontrar un buen marido.

PAOLO: Un mal huésped en tu casa y un soso, ese es. Acelino, Acelino, que te tiene a pan y…

ENCARNA: Sacrilegios… por favor…en esta familia…no… ¡Ay, Dios mío, pondré velas¡

FLAMINIO: Esa es la forma… ¡Yo lo sé!; así, todos sí que hacen caso.

PAOLO: Agua, solo iba a decir agua.

FLAMINIO: No, no es necesario, el agua déjala, déjala, que es muy inoportuna.

FIDELIA: ¡Absolutamente, yo tengo un amor muy valeroso!

LUISITA: ¡ay! …ninguno como el de mi querido padre.
FIDELIA: Pues él me lleva… y también…cuando se puede…

PAOLO: ¡ja,ja,ja!  Sí, te lleva…al fin del mundo. ¿no?, ¿y te compra galletas?
FIDELIA: ¡Que obsceno!
PAOLO: Y tú que…
ENCARNA: ¡Virgencita… no sabe esta juventud!, ¡que te lleve al cine, al teatro…claro!
PAOLO: ¡Ves la tía Encarna sí que sabe a lo que se ha de ir!

FIDELIA: Lo que te hace falta saber a ti es cómo tener un amor y cuidarlo ¿o no?

PAOLO: ¡eh¡ Seré un rico nuevo, pero no tonto. ¡Que aquí el buen querer hasta yo sé valorarlo!

FIDELIA: ¡Qué hombre de poca palabra!

PAOLO: Otra cosa es… que no haya encontrado el apropiado.

ENCARNA: ¿ves como no hay más que lagartonas?

FIDELIA: ¡eso es que no vale dos duros!

                                                                     ACTO II
PAOLO: Ya lo veo…El inmortal y gran Paolo”. No habrá ya quien me pise.

FLAMINIO: Solo con dinero no se pasa a la posteridad, hace falta algo de ingenio y buena chispa.

PAOLO: ¿qué haré con tanto dinero?

FIDELIA: Ser solo apariencia.

PAOLO: ¡Fidela, un traje de oro vestiré, ya verás como es todo lo que reluce!

ENCARNA: ¡Ya tienes un pico de oro, hijo mio!

PAOLO: Con dinero, rápido, lento, como pájaro por el cielo, volaré.

FIDELIA: Y pronto caerás.

PAOLO: Mi vida será, así…de idas y venidas, recorriendo mundo y haciéndolo girar y girar. Sí, iré por el mundo.

LUISITA: ¡Girando y girando!, ¡carruseles!, ¡luces y más luces!

PAOLO: Es la melodía de la vida ¿a que sí Luisita?

LUISITA: ¡Luces y más luces!

PAOLO: Por el mundo… carruseles…

FIDELIA: ¡que te parta un rayo!

PAOLO: Con dinero más poderoso que el propio Zeus.

ENCARNA: ¡Al final será verdad que tronará!

FLAMINIO: ¡Y arderá Troya!

FIDELIA: ¡Pero este...ni partiéndole en dos un rayo valdría más!

PAOLO: ¡Que envidiosa, Fidelia, eso no puede ser bueno!

FIDELIA: Irracional es lo que te pasa, gastando libremente, por ahí, sin pensar. Incluso gastando en aquello que no te gusta. 

PAOLO: Libre e irracional, ¿qué mejor hay?. ¡Una bomba explosiva!

FLAMINIO: ¡tan llamativa como el fuego!

LUISITA: Bum, Bum y fuegos artificiales, ¡qué lindos!, ¡Bummm! 

PAOLO: ¿Quieres que vayamos de compras Fidelia? En algo he de gastar tanto dinero.

FIDELIA: ¿yo?

LUISITA: ¿Iréis a comprar fuegos artificiales?

FLAMINIO: Al fuego, Luisita, todos le hacen caso, todos hablan…causa impresión.

PAOLO: ¡Ay, Fidelia, prima mía, que superficial eres!

FIDELIA: Inferior yo, de cuál, digo… ante quién.

ENCARNA: ¡Haya paz!

FIDELIA: ¡Si es que tiene muy poca vergüenza!

PAOLO: Aunque aún no sé bien que hacer con él, ya me verás con glamoroso vaivén.

FIDELIA: ¡No le soporto!, ¡no valdrá más que yo ni con tal dinero!

PAOLO: Asúmelo, y...concreta, concreta, sino es molestia, don dinero.

FIDELIA: ¡que soez!

PAOLO: Con un décimo bien premiado ¿realista, dirás?

FIDELIA: ¡Ay, no que sé que actriz conocida dijo que la vida es como un gran teatro valorando la excelencia de los actores!

PAOLO: Ya querría decir circo.

LUISITA: ¿Iré al circo Paolo?

PAOLO: En el circo gastaremos el dinero las veces que quieras, Luisita.

FIDELIA: ¡Eso, y a despilfarrar los cuartos tanto como la niña quiera!

LUISITA: Fidelia, si estas a falta de dinero, puedes vender a mamá.

FIDELIA: ¡Entre fieras os dejaba yo!

ENCARNA: ¡Por Dios, por Dios, esclavitud y bestias en esta tierra del señor!, ¡ni el suicidio nos libra de los malos pensares, Dios mío!

FLAMINIO: En verdad, ya...ni creando un mundo consigue uno fama.

FIDELIA: ¿y lo que tiene que hacer una por mantener el suyo?

ENCARNA: (mirando el reloj) Y qué horas. Yo en mi casa ya… lavadora puesta, todo barrido y fregado…

FIDELIA: Sopa se puede comer en este suelo. ¡Qué ya está bien!

FLAMINIO: Hombre el inmobiliario se necesita y cuanto más, más llamativo.

ENCARNA: ¿voy sirviendo la comida? Ya es hora.

FIDELIA: Ye n qué hora. Paolo, también se queda a comer gustosamente. ¿A que sí?

PAOLO: Fidelia, querida, yo igualmente te tengo siempre en cuenta, pero ahora con dinero más.

FIDELIA: ¿Qué otra cosa sino?, somos familia.

PAOLO: Pues eso… ¿qué tú me debes dinero? ¡A la cuenta!

ACTO III

ENCARNA: ¡Piensa bien todo, que bien organizado, sobrino mío, bien obtienes!

PAOLO: Es cierto tía, en el banco no, que pronto lo invierten y luego, no hay para nadie.

ENCARNA: ¡Yo! Yo lo soluciono…cómo es ese dicho…
ENCARNA: ¿El resentimiento es como tomar veneno y esperar que se muera otro?

LUISITA: ¿Al que quiere saber, mentiras a él?

ENCARNA: Luisita.
FLAMINIO: ¿el mejor fuego es el que crece rápidamente?
FIDELIA: (apartándose con Paolo) ¿Dónde has guardado el décimo? Dime.
PAOLO: (en susurro) En el bolsillo derecho de la chaqueta… ¿por?

FIDELIA: ¡Ya recuerdo el dicho: más vale unas pocas palabras a tiempo que cien sin remedio!

ENCARNA: ¡qué excelentes palabras!

PAOLO: Tía, las palabras dichas a veces despiertan ideas contrarias.
FLAMINIO: Excelentes palabras son: incendiar, quemar… y entonces…fama, prosperidad…

FIDELIA: (dirigiéndose a Flaminio y apartándose con él) ¡Bolsillo derecho, chaqueta, boleto, posteridad!

FLAMINIO: (en voz muy alta) ¡Posteridad, fama! (Flaminio coge su cajetilla de cerillas, enciende una de las cerillas, se dirige al bolsillo de la chaqueta, coge un papel y lo quema a ojos de todos).

ENCARNA: ¡Ay, por Dios mío!

PAOLO: ¡Fidelia, no, aquí! (tocando el bolsillo de su pantalón). Que soy el pequeño de once. Que te conozco bien. ¡Así, lo primero es... salvar de ti mis posesiones, lo segundo no probar ya más tu sopa y lo tercero, salvándose uno también, correeeeeeeeeeeeeeeer!

(Fidelia sale corriendo tras Paolo dejando a Encarna, a Luisita y a Flamenio en el salón de su casa)

ENCARNA: Virgencita, virgencita, a mi mejor…déjame como estoy.

LUISITA: ¡Primoooo, como mi padre diría: con dinero en el bolsillo mejor salir del corrillo!

FLAMINIO: ¡Con la quema adelante, ante mí no hay sobrante! ¡Posteridad!¡Posteridad!

TELÓN.

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